Escritura Creativa. Los buenos comienzos. Aspectos teóricos. | Itaca Escuela de Escritura

Escritura Creativa. Los buenos comienzos. Aspectos teóricos.

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I - CUADERNO DE PROA: ASPECTOS TEÓRICOS

 

Ya nos lo dijo Horacio Quiroga: «En un cuento bien logrado, las tres primeras líneas tienen casi la misma importancia que las tres últimas». Si la primera impresión es buena, lo demás estará por hacer, pero tendremos ya mucho de nuestra parte. Y es que, en el ámbito de la escritura creativa, es imprescindible no olvidarse de seducir al lector y despertar su interés desde las primeras líneas.

Se trata de «entrar en tromba en la cuartilla», en palabras de Francisco Umbral. Los inicios son fundamentales: no solo dan el tono y crean el ritmo; también definen el género, presentan la acción y a los personajes, abren expectativas, y despiertan en el lector, con todo ello, el deseo de zambullirse sin reservas dentro de la obra. Así que a continuación os vamos a recomendar unas cuantas fórmulas de apertura para vuestras narraciones. Son las siguientes:

  • Abrir con un diálogo entre los personajes, como sucede en el relato de Hemingway titulado «Las nieves del Kilimanjaro».
  • Utilizar una hipérbole es una buena fórmula, también. Por ejemplo, este es el inicio del relato «Los muertos», de Joyce.
  • Una descripción sugerente que sirva para ambientar la historia de modo efectivo, como sucede en el inicio de la novela El castillo, de Kafka.
  • Iniciar el relato expresando una paradoja o una ruptura de la lógica. Ni más ni menos que El Quijote comienza así, y por eso todos lo recordamos.
  • Puede ser eficaz abrir la historia expresando una condición para el cumplimiento de un deseo, bien con una reiterada negación (“no”, “nada”, “sin”, “des”...) para acabar afirmando algo esencial, como hace Juan Carlos Onetti en su novela Los adioses.
  • Con un comienzo ex abrupto, como si el lector ya supiera de qué trata la historia. Así sucede en el inicio de Cien años de soledad, de García Márquez, donde confluyen esta fórmula y la de abrir con una magnífica ambientación.
  • Abrir expectativas terribles (más o menos violentas) en esas primeras palabras del texto, como en las inquietantes primeras líneas de «El corazón delator», de Poe.
  • Con una evocación sensual, como en Lolita, de Nabokov, o con una atinada reflexión, como en Ana Karenina, Tolstoi.
  • Un ejemplo extremo del lenguaje desconcertado, balbuceante, coherente con el espíritu de la obra, encontramos en El innombrable, de Samuel Beckett.
  • Provocando en el lector extrañamiento, como en El extranjero, de Albert Camus, novela que además se abre con un interesante juego de tiempos verbales, que nos hace saltar hacia atrás y hacia adelante varias veces en muy pocas líneas.

De modo que no lo olvidéis: para desarrollar vuestros textos de escritura creativa, os aconsejamos que practiquéis estas fórmulas de apertura.

© Ángeles Lorenzo Vime