Escritura Creativa. Los buenos comienzos. Aparejo: consejos prácticos y ejercicios. | Itaca Escuela de Escritura

Escritura Creativa. Los buenos comienzos. Aparejo: consejos prácticos y ejercicios.

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III - APAREJO: CONSEJOS PRÁCTICOS Y EJERCICIOS

 

"Apenas su mamá cerró la puerta, Perico saltó del colchón y escuchó, con el oído pegado a la madera, los pasos que se iban alejando por el largo corredor. Cuando se hubieron definitivamente perdido, se abalanzó hacia la cocina de kerosene y hurgó en una de las hornillas malogradas. ¡Allí estaba! Extrayendo la bolsita de cuero, contó una por una las monedas -había aprendido a contar jugando a las bolitas- y constató, asombrado, que había cuarenta soles. Se echó veinte al bolsillo y guardó el resto en su lugar. No en vano, por la noche, había simulado dormir para espiar a su mamá. Ahora tenía lo suficiente para realizar su hermoso proyecto. Después no faltaría una excusa. En esos callejones de Santa Cruz, las puertas siempre están entreabiertas y los vecinos tienen caras de sospechosos. Ajustándose los zapatos, salió desalado hacia la calle". Es el primer párrafo del relato Los merengues, de Julio Ramón Ribeyro. Aquí podéis leerlo entero.

En este inicio de relato, ya tenemos:

  • Un narrador: en tercera persona, omnisciente (conoce las intenciones del personaje).
  • Un personaje protagonista: Perico, niño de corta edad (“había aprendido a contar jugando a las bolitas”).
  • El deseo del personaje: “Ahora tenía lo suficiente para realizar su hermoso proyecto”. No se especifica cuál es ese hermoso proyecto. Al omitir ese dato, se crean expectativas: ¿qué proyecto es ese?, ¿para quién es hermoso?
  • Un conflicto (acciones que lo muestran): aunque todavía no sabemos qué persigue Perico, sus acciones revelan la fuerza de su deseo, pues está dispuesto a hurtarle dinero a su madre para conseguir satisfacerlo.
  • Un entorno: callejones de Santa Cruz, "donde las puertas siempre están entreabiertas y los vecinos tienen cara de sospechosos". Sutilmente el narrador nos dice que Perico siempre podrá culpar a otros.

Para que practiquéis, os sugerimos dos ejercicios:

UNO. Reescribid el inicio de Los merengues. Así, por ejemplo, podéis empezar describiendo el objeto de deseo que desde hace tiempo ronda por la cabeza de Perico; o bien empezar con un diálogo, o con una reflexión… Y aunque es un tema -tipos de narradores- que veremos en otras entregas, podéis además reescribirlo cambiando de narrador (puede ser Perico quien cuente la historia, o la madre). Veréis que ese cambio de narrador condiciona la narración misma.

DOS. Todo relato responde a unas preguntas que previamente el escritor se ha hecho. Escribid el inicio de un relato en respuesta a esas preguntas previas que después, de forma implícita, sustentarán el relato: ¿quién es el protagonista?, ¿qué desea?, ¿qué obstáculos se interponen entre él y su deseo?, ¿cómo mostrar ese conflicto?, ¿quién contará la historia?... Y una vez que sepáis qué contar y quién lo va a contar, elegid los datos que introduciréis en las primeras líneas, así como el orden en que aparecerán, recordando lo que se dijo en CUADERNO DE PROA: los inicios son fundamentales para dar el tono y crear el ritmo; presentan la acción y a los personajes, abren expectativas. Es lo que hace Ribeyro en Los merengues.

© Eloy Serrano