Escritura Creativa. La tensión narrativa. Aparejo: consejos prácticos y ejercicios. | Itaca Escuela de Escritura

Escritura Creativa. La tensión narrativa. Aparejo: consejos prácticos y ejercicios.

Ítaca Escuela de Escritura. La tensión narrativa.

III - APAREJO: CONSEJOS PRÁCTICOS Y EJERCICIOS

 

A la hora de generar tensión narrativa, hemos visto que el texto debe invitar al lector a formularse preguntas a las que no pueda encontrar una respuesta inmediata, de modo que, para satisfacer su deseo de saber más, saber cómo, quién, por qué, cuándo… haya de seguir leyendo. Se trata de que la lectura no sea un acto pasivo, sino algo que interpela, moviliza, mantiene en actitud activa, incluso alerta.

¿Cómo conseguirlo? Para empezar, os propongo partir de un texto que tengáis ya escrito. Puede ser el borrador de una novela, un relato que no acaba de funcionar, cualquier texto que, en vuestra opinión, no logre despertar suficiente interés. En función del tipo de historia, podéis formularos las preguntas que os planteo a continuación, e ir introduciendo los aspectos que veáis que pueden mejorar la tensión narrativa.

  1. ¿Está definido el conflicto? ¿Cuál es? Puede ser un conflicto interno o externo, puede estar enunciado de forma explícita o implícita, pero será la fuente de obstáculos a los que se irá enfrentando el protagonista y, por tanto, la principal fuente de tensión narrativa.
  2. ¿Persigue el protagonista una meta de difícil consecución? Difícil, en el sentido de que le importe, de que se juegue algo significativo para él (aunque para otro pudiera parecer una tontería o algo de fácil consecución). ¿Y has ido introduciendo obstáculos que se interpongan en su camino? Si la historia se presta, puedes jugar con el suspense alentando la sensación de que el protagonista o alguien que le importa mucho puede morir o ser víctima de algún hecho violento. En ese caso, no olvides que el lector debe conocer, casi me atrevería a decir que desde las primeras páginas, la existencia del arma u objeto o la persona capaz de hacerle daño. También puede ocurrir que la meta y el obstáculo tengan que ver con algún conflicto interior, que a su vez pueda verse condicionado por circunstancias externas (sociales, políticas, económicas…).
  3. ¿Permites que el lector vaya formulándose preguntas y aventurando conjeturas conforme lee o se lo das todo explicado e interpretado? A veces, por temor a que el lector no comprenda bien la historia, caemos en el error de explicarle todo, pero piensa que a un lector lo suficientemente maduro difícilmente le van a gustar las papillas narrativas.
  4. ¿Dosificas adecuadamente la información? Recuerda que, para retardarla, puedes recurrir al flashback (detener la historia para introducir algún hecho del pasado), a imprevistos, a una digresión del narrador… Sin olvidar que, antes o después, tendrás que ir facilitando detalles que permitan al lector avanzar en su conocimiento de los hechos.
  5. ¿Introduces imprevistos que rompan las expectativas del lector y lo obliguen a reelaborar otras diferentes? Ten en cuenta que tan importante como permitir que el lector vaya formulándose preguntas y aventurando posibles respuestas es que la historia no vaya todo el tiempo por derroteros previsibles. Intenta que tus personajes sorprendan, que no siempre hagan lo que parece que van a hacer.
  6. En los diálogos, ¿intentas que las palabras de los personajes tengan un significado más allá de la literalidad de lo que dicen a simple vista? Es importante, entre otras cosas, porque el lector tendrá la sensación de que entiende más de lo que se dice, le da la oportunidad de interpretar.
  7. Si se trata de una historia con varios capítulos, ¿cómo los cierras? ¿Con una escena que abre preguntas o con una que da respuestas y no sugiere más interrogantes? Mi consejo en este último caso es que intentes cerrarlos con alguna escena, imagen o frase impactante, o inexplicable en ese momento, que invite a continuar la lectura para conocer su resolución o comprensión.
  8. ¿Se presta la historia a introducir tensión amorosa? No te estoy invitando a que la conviertas en un folletín, sino a que explores, si viene al caso, esta fuente de tensión derivada de barajar constantemente dos polos opuestos: la posibilidad de la consecución del amor o su frustración.
  9. ¿Barajas el paso del tiempo como elemento de tensión? Si ves que es factible, prueba a hacerlo. Por ejemplo, poniendo al protagonista ante la pronta expiración de un plazo, ante la necesidad de realizar una acción antes que otro personaje, ante la obligación de cumplir con cualquier exigencia horaria con consecuencias decisivas…
  10. ¿Podrías trabajar el escenario en el que transcurre la historia para que contribuya a generar tensión narrativa? Según sea la historia, puede venir bien crear una atmósfera opresiva, de misterio, claustrofóbica…

No todas las preguntas se adaptarán a tu historia, y tampoco son las únicas que podrían formularse.

En cualquier caso, confío en que te hayan dado claves para mejorar la tensión narrativa de tus textos.

© Isabel Cobo