Escritura Creativa. La alegoría. Atlas de textos. | Itaca Escuela de Escritura

Escritura Creativa. La alegoría. Atlas de textos.

La alegoría. Escritura Creativa. Ítaca Escuela de Escritura.

II - ATLAS DE TEXTOS: ANDRÉS FERNÁNDEZ DE ANDRADA, VICENTE ESPINEL Y MIGUEL HERNÁNDEZ.

 

Quizá en la historia de los hombres no exista texto alegórico más digno de significación que aquel, escrito allá en el s. XIV, llamado La divina comedia de Dante. Cien cantos, divididos en tres grupos de treinta y tres, más un canto introductorio, escritos en tercetos encadenados, terza rima, (tercetos rimados entre sí con el siguiente esquema: ABA/BCB/CDC, formados por endecasílabos) de los que se sirviera nuestro Andrés Fernández de Andrada tres siglos después, para la composición de su Epístola moral a Fabio, que concluye (con la adición de cierre de un serventesio, estrofa de 4 versos con rima ABAB):

¿Y no serán siquiera tan osadas

las opuestas acciones si las miro

de más ilustres genios ayudadas?

 

Ya, dulce amigo, huyo y me retiro

de cuanto simple amé; rompí los lazos.

Ven y verás al alto fin que aspiro

antes que el tiempo muera en nuestros brazos.

 

Y entremedias esa La carta de Vicente Espinel, s. XVI, que también concluye:

 

Con la imaginación desto descansa

el alma triste que contigo llora,

y en la furia mayor su llanto amansa.

 

Yo quedo cierto, y satisfecho ahora,

que tengo de gozar tu alegre cara

que al fin darás la vida a quien te adora,

y en servirte una vida, y mil gastara.

 

Y aún tres siglos más tarde, el celebérrimo poema elegíaco a Ramón Sijé, de su amigo Miguel Hernández:

Tu corazón, ya terciopelo ajado,

llama a un campo de almendras espumosas

mi avariciosa voz de enamorado.

 

A las aladas almas de las rosas

del almendro de nata te requiero,

que tenemos que hablar de muchas cosas,

compañero del alma, compañero.

 

¿Por qué la poderosa presencia del 3 en nuestras vidas, en la poesía como acabamos de ver? En el tres descansa la tesis, la antítesis y la síntesis hegeliana o más allá, la aparición del elemento mágico, alegórico que resuelve el conflicto, más allá de la dialéctica, como Jung y sus seguidores se encargaron de señalarnos.

Los sumerios organizaron su panteón alrededor de tres dioses: An, el Cielo; Enlil, el Viento; y Nin-ur-Sag, la Montaña. Los asirios estaban regidos por una trinidad: Assur, Anu e Ishtar. Entre los fenicios se veneraba a la trinidad compuesta por El, Astarté y Baal. Los hindúes se basaron en todas estas creencias para, en un momento de baja popularidad de Brahma, crear la Trimurti: Brahma, Shiva y Vishnú. Los cristianos no quisieron ser menos y nació el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Uno y trino dijimos después. Uno y canto de pájaros, podríamos añadir. Infierno, Purgatorio y Paraíso según el Dante. El resto es poesía.

© José Antonio Rodríguez Alva