Escritura Creativa. El personaje. Aparejo. Consejos prácticos y ejercicios. | Itaca Escuela de Escritura

Escritura Creativa. El personaje. Aparejo. Consejos prácticos y ejercicios.

Ítaca Escuela de Escritura. El personaje.

III - APAREJO: CONSEJOS PRÁCTICOS Y EJERCICIOS

 

E. M. Forster, en Aspectos de la novela, nos explica que la ficción se define esencialmente porque en ella generamos mundos donde “la vida secreta es visible”, mundos que son tan necesarios justo por eso, ya que más allá de lo visible hay mucho territorio, un tiempo y un espacio inabarcables, sin duda alguna. Por eso nos recuerda Forster que una de las principales funciones de cada novela ─a diferencia del texto histórico─ es ocuparse de crear ese mundo, que abarca los sueños, deseos, incertidumbres, carencias, etc. de esos personajes que nunca nos vamos a encontrar por la calle, puesto que no son seres reales, puesto que pertenecen a la ficción. Por otro lado, es importante que no perdamos de vista que todo personaje parte de un modelo preconcebido ─de un prototipo─, que va asociado a determinados rasgos y despierta en el lector ideas comunes: «el malo», «la guapa», «la portera de un edificio», «el revisor del metro», «el jefe», «el funcionario», etc.

Para poder pasar de un lado al otro ─del modelo preconcebido al ser rotundo, al personaje redondo, trabajado en profundidad, único en sus deseos y sus miedos, en sus particularidades─, es preciso romper las asociaciones automáticas y así generar el interés del lector por ese personaje en concreto, que pasa a tener vida propia. Se tratará, en definitiva, de generar extrañamiento mediante la singularización del personaje; de crear personajes que sean capaces de tirar de tramas complejas, necesarias siempre para sostener un buen relato, y sobre todo una novela.

Pensemos, por ejemplo, en el protagonista de Crimen y castigo. Raskolnikov se pasa la novela entera en permanente contradicción consigo mismo: antes del asesinato, se debate continuamente en una lucha interior sin tregua sobre si llevarlo o no a cabo; después, entre su instinto de huida y esa especie de necesidad íntima que le lleva a querer ser descubierto y apresado (a querer redimirse, de alguna manera, a pesar de estar muy convencido, ideológicamente, de la acción llevada a cabo). Se trata de un asesino extremadamente sensible, de un ladrón extremadamente generoso, etc.

Y es que también es necesario recordar que la relación entre situación y personaje debe ser de conflicto. Como explicaba Gardner en El arte de la ficción:

«[…] determinadas fuerzas, internas y externas al personaje, han de presionarlo para la acción, mientras otras fuerzas, tanto internas como externas, deben ejercer una intensa presión en contra de esa acción. Ambas presiones contrapuestas deben proceder no solo del exterior del personaje, sino también de su interior, ya que de otro modo el conflicto no entrañaría dudas, elecciones morales, y a resultas de ello carecería de un sentido profundo. (Todo el sentido, en las mejores ficciones, proviene –como dijo Faulkner- del corazón en conflicto consigo mismo. Todo el auténtico suspense, ya lo hemos dicho es una representación dramática de la angustia que supone una elección moral».

El ejercicio que os propongo en este caso es que, antes de comenzar a escribir vuestra historia, hagáis la ficha de su personaje protagonista. Para ello, podéis basaros en alguien que conozcáis y que os parezca interesante, en algún personaje de novela, etc. Procurad, en cualquier caso, echarle imaginación y darle el máximo posible de coherencia. Esa ficha debe contener los datos fundamentales del personaje (su edad, su género, el sitio en el que vive, el tiempo en el que habita, etc.), así como sus preferencias, sus manías, sus rasgos físicos y psicológicos… Se trata, en definitiva, de que conozcáis a vuestro personaje, de que sepáis quién es lo mejor posible.

De entre todos los rasgos psicológicos del personaje, en segundo lugar, debéis elegir uno que le caracterice de modo particular, que le marque hasta el punto de que pueda serviros como idea de arranque para vuestra historia.

En tercer lugar, se trata de que busquéis en vuestro personaje su rasgo opuesto a este que habéis definido como fundamental en él. Porque una manera eficaz de romper con el prototipo de base es crear un personaje con rasgos opuestos, con características que se enfrenten, es decir, que de algún modo le enfrenten consigo mismo, como le sucedía a Raskolnikov. De tal modo que la oposición germinal de la historia ─el motivo del conflicto─ se base en ese enfrentamiento.

Y por último se trata de escribir la historia, que deberá ir avanzando entre tensiones y distensiones; el personaje deberá moverse continuamente en la contradicción: hará cosas en una dirección y también en la otra. Y al final de la narración deberá ocurrir algo ─algún giro que sea determinante─ que le hará decantarse por una de sus dos tendencias.

© Ángeles Lorenzo