Preguntas más frecuentes | Itaca Escuela de Escritura

Preguntas más frecuentes

En esta sección queremos dar respuesta a algunas de las preguntas más comunes que nos han planteado muchas personas que desean comenzar a escribir.

Sí, sin duda es posible. Escribir bien requiere conocer los recursos y técnicas más apropiados, según lo que queramos comunicar y según el efecto que queramos producir en el lector. Implica conocer las herramientas que son propias del oficio, así como desarrollar lo mejor posible ciertas destrezas útiles y determinadas aptitudes que, si no se entrenan, permanecerán ocultas, bloqueadas en nuestro interior. Siempre consigue mucho más quien trabaja e insiste, quien es constante y está abierto a aprender, que la persona que tiene talento pero no lo utiliza de manera práctica o bien se resiste a evolucionar.

De modo que se puede aprender a escribir, y por tanto es posible enseñar a hacerlo. De hecho, a lo largo de los últimos años, por las clases de las personas que componen nuestro equipo de profesores han pasado ya muchas personas que han aprendido.

No es necesario haber cursado previamente ningún tipo de enseñanza específico. Aunque siempre es bueno tener estudios previos, en una disciplina u otra, como de hecho sucede en la mayor parte de los casos entre nuestros alumnos. Pero no es necesario que esos conocimientos tengan relación con la literatura, ni es obligatorio nada en este sentido.

Quizá lo único que recomendamos de manera específica es que los alumnos tengan un mínimo nivel de redacción, y que si esto les falla en alguna medida comiencen por hacer nuestro curso de Redacción literaria, para ya desde ahí pasar a los cursos en los que redactar correctamente es algo que se da por supuesto.

Entre nuestros alumnos hay personas de muy diverso tipo, hombres y mujeres de edades variadísimas. Quizá el perfil más habitual es una persona que ya tiene una cierta edad (entre treinta y sesenta años), un trabajo estable y algo de tiempo para escribir. Pero también tenemos alumnos de veinte años, e incluso algunos de menos, y alumnos de ochenta años, o casi. Lo que realmente importa, en todo caso, es que son personas a quienes les gusta escribir y que quieren aprender a hacerlo lo mejor posible porque les interesa de manera especial la literatura.

Si nunca has hecho cursos de este tipo, te aconsejamos empezar por alguno de nuestros cursos de iniciación. El curso de Escritura Creativa A, que dura un trimestre y después se puede completar con los módulos B y C, es el más recomendable para hacer una aproximación a las técnicas y recursos más básicos. También tenemos cursos más breves y más lúdicos, por ejemplo Cómo Escribir un Libro (de un mes de duración), en donde se dan técnicas de desbloqueo y unas primeras pautas de escritura. Y otros cursos específicos, intensivos también, como el de Microrrelatos, que son igualmente una buena manera de aproximarse. E incluso puedes empezar por Relato breve, en caso de que quieras decidas elegir un curso anual que, aunque es de iniciación también, implica, ya de entrada, un mayor compromiso.

Si has hecho un curso corto de iniciación, puedes continuar por Relato breve, para formarte de manera específica en este género; y luego seguirías por Relato avanzado, y más adelante te aconsejaríamos hacer el curso tutorial de Relato, donde el objetivo es ya escribir un libro de relatos durante el curso.

Y si te interesa más el curso de Novela, puedes acceder a este habiendo hecho cualquiera de los cursos de iniciación. En todo caso, aconsejamos siempre haber cursado Técnicas narrativas, para empezar la novela con una preparación técnica, de base, que sea suficiente para afrontar el reto. En Novela I se afianzan las técnicas y se escribe el primer borrador de la novela, y en Novela II el objetivo es terminar de escribir la novela y revisarla todo lo posible.

Todo escritor desea publicar sus textos, y es lógico y legítimo que sea así. Nuestra postura, en todo caso, es que la prioridad es escribir: transformar la escritura en un modo de vida (más que en un medio de vida), que esto esté por encima de los deseos de reconocimiento externo, de la efímera gloria que al escritor le ofrece el mercado editorial.

En todo caso, uno de nuestros más importantes compromisos con el alumno será, después de acompañarle en el camino del aprendizaje y cuando llegue el momento, darle información y facilitarle todo lo posible su búsqueda de salidas (sea mediante la presentación a premios, sea mediante la búsqueda de editorial, de agente, etc.).

El profesor entrega materiales didácticos, explica técnicas y recursos de escritura (los que correspondan al material entregado en cada clase), con el objeto de que el alumno progrese gradualmente. Propone ejercicios para trabajar sobre lo explicado cada semana, de modo que en la siguiente clase se leen y se comentan los textos escritos. Todos los compañeros de grupo pueden participar en los comentarios, justificando sus opiniones, en un entorno de respeto y apoyo mutuos, y el profesor dirige las sesiones proporcionando a cada alumno las herramientas que necesita para mejorar y también ayudándole a reforzar sus puntos fuertes.

Además de la teoría y de la práctica de la escritura, la lectura es un tercer pilar básico para el aprendizaje. Cada profesor propone una lista de lecturas para cada curso, que los alumnos van leyendo en casa y comentan en clase periódicamente.

Porque todo escritor, para avanzar realmente en su trabajo, precisa del conocimiento de los textos que otros autores escribieron antes. Porque cualquier obra de arte se apoya, necesariamente, en las que otros artistas construyeron antes, y apoyará, si es verdadera, a todas las que puedan venir después. Porque el amor por la buena literatura solo crece, realmente, en el interior de lectores apasionados. Y esto además es algo que, como lo demás, también puede aprenderse y reforzarse.

Aparte del tiempo de las clases (normalmente, sesiones de dos horas cada semana), es importante que el alumno dedique por lo menos un rato para hacer la propuesta de trabajo en casa. Luego depende del nivel del curso y del grado de exigencia que haya en cada caso: en los cursos de iniciación, obviamente, se necesita mucho menos tiempo de dedicación que en los cursos avanzados.

La enseñanza a distancia es igual de eficaz que la presencial. Los materiales de trabajo están igual de bien elaborados, así como los ejercicios, y los comentarios del profesor se hacen de manera meditada y atenta. Tenemos, además, una larguísima experiencia en los cursos impartidos en esta modalidad. Si vives fuera de Madrid, podrás participar desde cualquier lugar del mundo. Y podrás comprobar que en poco tiempo se percibe el avance con claridad.

Nuestra manera de trabajar en los cursos a distancia es muy sencilla. Cuando comience el curso te indicaremos exactamente los pasos que debes dar para acceder al sitio en el que está tu grupo, y te detallaremos paso a paso todo lo que debes hacer. Cuando lo hagas una vez, verás que en adelante todo irá sobre ruedas. No debes preocuparte porque, además, siempre vamos a estar aquí para ayudarte en caso de que tengas algún problema. Contamos con un equipo técnico estupendo (aparte de con los profesores); solo nos tienes que avisar si te atascas en alguna cosa, y te acompañaremos de inmediato.

Es un servicio más que ponemos a tu disposición, tanto si necesitas cualquier tipo de trabajo personalizado dentro del ámbito de la corrección, el comentario e incluso la escritura por encargo de toda clase de textos, como si te hace falta que un profesional te ayude en tu proceso creativo a través del servicio de coaching.

El coaching tiene como principal objetivo ayudar al alumno a que desarrolle sus habilidades, a que aproveche al máximo sus potencialidades creativas. Quienes se animen a optar por este servicio tendrán a su lado a un profesional que ayudará a sacar a la luz todos tus recursos ocultos, una vez superadas las barreras y las limitaciones que muchas veces nos bloquean y nos impiden dar lo mejor de nosotros mismos.

Si tu aspiración es escribir una novela debes tener en cuenta que será necesario que cuentes con una serie de recursos técnicos lo suficientemente sólidos como para poder concentrarte en la tarea, que va a ser grande por definición, con un mínimo de soltura. También conviene que tengas en cuenta que no basta con que tengas una buena idea, aunque esto es, desde luego, muy aconsejable; vas a necesitar constancia, tiempo de dedicación, capacidad de trabajo y mucha paciencia; tendrás que ser un corredor de fondo.

Te aconsejamos haber realizado al menos algún curso de técnicas narrativas o de relato breve antes, para contar con algo de rodaje y ese mínimo de conocimientos teóricos. En cualquier caso, nuestro curso de Novela I está pensado para que ese primer año, el de iniciación, esté orientado al refuerzo de técnicas y a la escritura del primer borrador, para que puedas terminar de escribirla durante el segundo año (en Novela II).

No es fácil responder a esa pregunta. En nuestro equipo de profesores contamos con magníficos profesionales de perfiles muy diferentes, que cuentan con una experiencia, unos métodos de trabajo y unas aptitudes a veces muy distintos. Un buen profesor no solo es alguien experimentado en la enseñanza y que además escribe, sino también una persona que se interesa por sus alumnos y que es capaz de extraer de cada uno de ellos lo mejor de sí. Cada curso, por otro lado, requiere un modo de trabajo diferente. Y es importante que el alumno conecte bien con el profesor para poder avanzar al máximo.

No es sencillo elegir entre todos los profesores posibles, por tanto, pero, para ayudarte en la elección, podrás ver en la web, en el apartado correspondiente, el currículum abreviado de todos los que forman nuestro equipo.

El escritor se hace poco a poco, va construyéndose en ese particular oficio suyo y necesita, para hacerlo, el máximo de libertad (que solo es libertad si está apoyada en el conocimiento) así como de confianza en sus propias posibilidades; también una alta dosis de humildad, de consciencia sobre todo lo que debe seguir aprendiendo cada día, de comprensión de que está en camino, de que siempre va a estar en camino.

Ser escritor no es solo dominar las técnicas, ni es solo escribir cada día, ni tampoco es solo haber publicado ya un libro, aunque todo ello ayude. “Ser artista”, como decía Rilke, “quiere decir no calcular ni contar; madurar como el árbol, que no apremia a su savia y se yergue confiado en las tormentas de primavera, sin miedo a que detrás pudiera no venir el verano. Pero viene solo para los pacientes, que están ahí como si estuvieran por delante la eternidad, de tan despreocupadamente tranquilos y abiertos”.